Si su información vive en servidores locales ubicados de forma física en las instalaciones de su empresa, alguna vez se ha preguntado ¿cómo hacer frente ante un desastre natural?, los terremotos, tormentas, inundaciones pueden causar daños a nuestra infraestructura TI. Es una realidad que los centros de datos tradicionales se construyen bajo prácticas de seguridad y control físico, pero ¿qué pasa cuando una zona se queda sin energía o debe ser evacuada?, ¿a dónde llevará sus servidores?, ¿qué va pasar con su información.

No se puede tener control sobre los desastres naturales y esto representa un gran reto para TI, ya ser afectado por uno de ellos puede implicar grandes pérdidas para el negocio. La nube ofrece esa protección con múltiples niveles de redundancia en todo el mundo, que le pueden ayudar a mantener a salvo sus datos, incluso si la ubicación geográfica de sus oficinas es golpeada o dañada por un desastre natural.

A continuación le presentamos algunos escenarios de cómo la nube puede ayudarle a mantener la seguridad de su información y la continuidad de su operación:

  1. Huracanes
    Mantener los datos de la nube a salvo durante un huracán no es tarea fácil, pero es posible, para los centros de datos fuera de la trayectoria directa de un huracán el «hardening» es una opción viable. Esto significa que todas las puertas y ventanas cuentan con escudos contra huracanes, se encuentran en la planta superior y por encima del nivel del mar, además están equipados para enfrentar inundaciones con bombas y sistemas de drenaje.
    Sin embargo, hasta las instalaciones con los diseños de protección más sofisticados son vulnerables cuando el centro de datos se encuentra en la trayectoria directa de un huracán. Algún tiempo se puso en tela de juicio el valor de la redundancia y las copias de seguridad de la nube, pero algunas lecciones aprendidas durante huracanes como el Katrina en 2004, y Sandy en 2012 nos demuestran que los datos están más seguros cuando no se encuentran atados a una sola ubicación.
  1. Terremotos
    Los centros de datos de la nube son instalados en ubicaciones estratégicas alejados de zonas que son propensas a tener actividad sísmica, además sus proveedores saben cómo proteger la infraestructura, ya que usan sistemas de bastidores fijos debajo de la instalación física, junto con sistemas de retención sísmicos para reducir al máximo el riesgo ante un terremoto.
  1. Llamaradas solares
    Una amenaza en la que no se piensa a menudo son las erupciones solares, llamaradas o eyecciones de masa coronal, son eventos en los que el sol arroja grandes cantidades de energía y partículas al espacio. Si estas descargas golpean la Tierra, puede producir fenómenos como las auroras, pero también puede dañar y destruir sistemas eléctricos, no muy diferente de un pulso electromagnético (EMP).
    Muchas de las precauciones que se deben tomar en caso de tormentas geomagnéticas son los mismos que para otros desastres, fuentes de alimentación de reserva, un plan de recuperación de desastres, entre otras. A diferencia de otros desastres naturales que simplemente dañan la infraestructura física, las llamaradas solares afectan a los sistemas eléctricos y pueden causar cortes de energía en grandes regiones, para este caso la única solución real es tener copia de seguridad de todos sus datos.
  1. Inundaciones
    Los centros de datos costeros necesitan protegerse contra las inundaciones, generalmente antes de construir un centro de datos se evalúa el riesgo de la zona, pero a medida que el mundo se vuelve más cálido, el nivel del mar sigue subiendo y ante el constante cambio climático ya no existe una garantía.
    Los generadores de respaldo de emergencia son la opción, para esto es necesario que haya suficiente combustible almacenado. Sin embargo, al final del día, si un centro de datos se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado, incluso el plan mejor podría no ser suficiente para mantenerlo en línea. Esto nos lleva de vuelta a un plan de recuperación en caso de desastres.

Tony Surma, CTO de Microsoft menciona que ante la aparición de un desastre natural “Se debe estar consiente que la información es una necesidad básica como la comida y agua, y el refugio para ésta es la nube”. Cuando los datos se almacenan en la nube, las empresas pueden desplegar rápidamente de nuevo sus recursos y acomodar grandes cantidades de tráfico sin importar las condiciones locales, de esta forma la nube protege sus datos sin importar el desastre.

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